Yuxtaposición entre desánimo y euforia.

Los que lleváis la cuenta sabréis (y si no tranquilos que ya os lo digo yo) que inicié esta aventura literaria un remoto 20 de septiembre de este año, 2010. Os preguntareis ¿y este de que habla? ¿Nos quiere vender la moto? ¿Donde tengo el hielo que compre para el botellón de esta noche?

Pues esto viene a que en poco tiempo este blog cumplirá los dos meses de ciber-vida, cosa que me alegra ya que, a pesar de no tener un ritmo de actualizaciones demasiado alto, el número de visitas (quitando los días iniciales en los que me creí Shakespeare de tanto lector que tenía), la cosa se está normalizando y tengo una cantidad semanal bastante fiel, cosa que me alegra “muy mucho”. Así que si estás entre ese grupo de lectores fieles, muchas gracias. No se quienes sois (bueno, a alguno/a si que tengo fichado/a), supongo que vosotros si sabréis quien soy yo, lo que me asusta un poco… espero que no seas gente peligrosa/agresiva y que estéis usando la información que aquí aporto para preparar un asalto a gran escala a mi casa… si es así no vivo en el portal en el que entro todos los días.

La verdad es que estoy bastante contento con el tema del blog, esta semana Isa me dio un alegrón al hacerme saber que estaba sorprendida de mi, por llamarlo de alguna manera, “arte literario”… Así mismo, compañeros/amigos de “fuera” (ahora mismo no se cómo definir la gente que no es de donde yo soy) confesaron ser seguidores, cosa que también me alegró ya suele ser gente con la que tratar es complicado debido a la distancia y esas cosas que todos sabemos (un saludo, por cierto). Supongo que con el tiempo iré descubriendo más seguidores, recibiendo más criticas y demás cosas inherentes a contar tu vida a todo el mundo (léase puñetazos en la cara, ropa interior sudada, denuncias…) pero si siguen siendo así estaré más que contento del tiempo que dedico a esto (debo decir que es un poco adictivo, y como terapia no está mal tampoco).

Esto no tendría gran trascendencia de no haber sido esta semana un poco dura. La historia la empiezo contando como deben contarse las historias, con un cubata desde el principio:

Todo empezó una mañana de domingo, coincidiendo con el gran premio final de la F1 (:D). Me levanté decidido a, de una vez por todas, sacarle el máximo rendimiento a mi gadget preferido, el iLoveGoogle Nexus One. Es decir, conseguir el acceso root, instalarle la ROM de Cyanogen y empezar a hacer cosillas un poco más comodamente, aprovechando mejor los recursos del teléfono.

Bueno, resulta que mi N1 es de última semana, por lo que la pantalla no es Amoled si no SLCD. Esto significó, en resumidas cuentas, problemas y quebraderos de cabeza. Sin embargo, siguiendo la máxima de que si haces las cosas con cuidado y no eres un animal, todo tiene arreglo, conseguí un bonito pisapapeles durante unos 2 días, el cual fui capaz de resucitar con mucho esfuerzo (gracias Pablo por tu ayuda) el aparato y ya estoy andando con él de nuevo.

No es que la semana fuese dura por el tema del teléfono, que también, si no más bien de lo que eso desencadenó: a mis ya pocas horas de sueño y despertares a horas que no sabía que existían, se le sumó las horas nocturnas que me pasé delante del terminal de mi Macbook tecleando comandos que no olvidaré en la vida (fastboot devices, fastboot flash -nombre- nombre.img) flasheando la memoria de mi teléfono con cuanta distribución de Android caía en mis manos (estoy exagerando un poco, pero no demasiado) hasta dar con el bootloader/recovery/rom que consiguió resucitar la pantalla (el teléfono en sí nunca dejó de funcionar).

Así pues, la noche del miércoles al jueves mi teléfono volvió a la vida, y volví a sentirme un ser conectado con el mundo digital, menos estresado por las montañas de correo que se juntaban en mi buzón bandeja de entrada de gMail y con menos dependencia de las agendas físicas, que pocas veces recuerdo comprobar.

A esto podemos sumarle la depresión pre-examen de una asignatura de una temática que nunca se me dio bien, que siempre me costó entender, y que llegué a plantearme dejarla para septiembre (cosa que todavía no hice, y espero no hacer). Además, la falta de tiempo para hacer los trabajos pendientes y estudiar no facilitan mucho el aprendizaje, por lo que la cosa está complicadilla.

Bueno, pues en estas nos ponemos a jueves, día que coincidió ligero académicamente, por lo que decidí gastarlo en estudiar… Batí mi record en horas, desde las 14:30 a casi las 20:00, con alguna paradilla por el medio pero tampoco demasiadas… todo un logro. Lo peor es que no me sirvieron de demasiado, toda la tarde intentando resolver un ejercicio para entregar y que resultó estar fuera de mis posibilidades ese día.

Como a cabezón no me gana nadie, decidí que perder una batalla no es lo mismo que perder la guerra, por lo que armé mi ejército neuronal (capitaneado por mi inmensa cabezonería) y el viernes salí de casa con ganas de comerme el mundo. Una hora de prácticas y a la biblioteca a luchar por la Tierra Media. Como no podía ser de otra forma, todo salió bien, resolví el problema (creo que satisfactoriamente) y aprendí unas cuantas cosas sobre la asignatura, que ya va dejando de ser un agujero negro para convertirse en un sólido negro, cada vez más gris (soy todo friki-ocurrencias).

Y en esas estamos, ya más animado en cuanto a mi futuro más próximo (creo que tengo exámen después del puente de la Constitución, por lo que me lo pasaré en León estudiando como un cerdo).

Bueno, pues eso es todo en cuanto a estos días, complicados por su duración (algunos ya sabréis que yo sin dormir lo suficiente dos días seguidos me vengo abajo y lo veo todo muy negro, problemas de los que no somos capaces de dormir la siesta).

Ya para terminar, como soy el propietario de esto (WordPress, entiende bien mis palabras) y puedo decir escribir lo que quiera, pues aprovecho para mandar un cibersaludo (que es la versión ciberpija de un supersaludo ordinario, también llamado últimamente analógico) a todos vosotros, gente sin rostro (conocido), que perdeis pasais vuestro tiempo leyendo estas líneas. En especial a cierta persona que anda por tierras leonesas estos dias y que si sigue así la tendré que convertir en colaboradora, al menos para poner títulos o crear secciones…

¿Qué por qué digo esto? Tendrás que leer la siguiente entrada, la de celebración de los 2 meses de vida, que publicaré a su debido momento 😉

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Acerca de Manuel Trigo

Ingeniero técnico industrial, interesado en electrónica, desarrollo de sistemas inteligentes, DIY, microcontroladores, programación, fotografía... Estudiante de segundo ciclo de Ingeniería Industrial en la Universidad de León.
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